
Entonces sucede. Estaba ahi, donde siempre, y derrepente está en el medio de todo ¿cómo llegó hasta ahí? ¿se cayó de la escalera? Por cierto, no dolió. De hecho no creyó haberse movido. Es como si todo se huiera desplazado a su alrededor sin tenerla en cuenta, sin participarla del cambio de disposición. De golpe, al centro, sin consultas, sin avisos. ¿Qué hacer? La escena no es para ella, la dejó años atrás para ubicarse detrás de las luces, encaramada a algún trípode, colgada de un practicable, saltando por la parrilla, donde siempre suele estar. Le gusta. La escena deslumbra, pero la oscuridad es cálida, es cómoda, es tolerante, es amiga. Por eso el sobresalto y el nudo en la garganta, ¿por qué derrepente el centro? No sabe por qué, pero esos fresneles. Sí, los de allá, dos kilos, CTB ochenta full, comienzan a inquietarla, la desequilibran, inmersa como estaba en su balance de tres mil doscientos kelvin. Indudablemente no sabe qué hacer, en todo caso, nada de lo que haga no será una ridiculez. Se siente tan vulnerable... ¡Demasiado quizás!
¿Compensar?
(jejeh)
¡Principante!
...todavía no sabés superar situacines jugadas de exposición.
*
María.

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